martes, 7 de abril de 2015

7000 kilómetros

Hoy es uno de esos días en los que el tiempo pesa y la distancia se hace más real. Hoy es de esos días en los que miras al mar y aunque sabes que allí a lo lejos, es este mismo agua que ahora moja mis pies, el que tal vez también moje los tuyos, nos separan algo más de 7000 kilómetros. 7000 kilómetros de océano, de algas, de corales, de peces de colores y tiburones, de medusas y estrellas de mar, de gaviotas y cielos azules… 7000 kilómetros de esperas, de alegrías y tristezas, de soledades, de querer y no poder, de poder y no querer,  de llamadas interrumpidas, de noches de risas, de días de playa, de lagrimas contenidas y alegrías forzadas, de miedo y calor, de paz. Y me pregunto si alguien lo imaginará igual que yo cuando me eche de menos. Y deseo con todas mis fuerzas estar allí un ratito. En la primavera de Madrid, en el cielo de Madrid. Imagino una vez más, una terracita al sol, una caña con patatas fritas y un amigo a mi lado con mil historias pendientes por contar y mil risas por compartir.

La distancia


Y a pesar de todo hoy también tengo un súper motivo para estar feliz y agradecida con la vida y con la suerte que tengo: Currito cumple 7 años.
Pero como tengo el día tonto, siento pena porque el tiempo pase tan rápido, de repente 7 años. Y quiero salir corriendo a la calle e ir a buscarle al colegio y comérmelo a besos y no separarme nunca más de él. 

Anoche cuando se acostó con la emoción de su cumple, me dijo:
- Mami, yo no quiero ser mayor, me gustaría quedarme con 6 años toda la vida. Si soy pequeño podrás cogerme en brazos siempre, si crezco dejarás de hacerlo y no quiero…

Definitivamente, me lo voy a tener que comer.

Muchas felicidades Currito, sin duda eres el mejor regalo que me ha hecho la vida (junto con Paquita y Currita, of course)


¡Ah! Y Paquita se fue anoche. En fin, me voy a correr un poco, otra moda más en la que caigo, (al menos esta es sana). 
Mañana será otro día…







10 comentarios:

  1. Y pensar que ayer eramos tan jóvenes

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  2. El tiempo siempre juega en nuestra contra porque cuanta más experiencia tenemos más inalcanzable nos resulta. Hacernos mayores nos hace valorar más lo que tenemos porque con el paso de los años descubrimos que los días, las horas son una fuente de energía no renovable y cuanto más la valoramos, más se nos escapa. Creo que la mejor forma de perdurar es legar a nuestros hijos la pasión por vivir sin temor. La vida es un regalo y tener miedo a cualquier cosa la ensucia y la desvirtúa.
    Y seguro que somos muchas y muchos los que pensamos igual que tú cuando te echamos de menos.
    Un beso.

    Miguel O.

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    1. Gracias Miguel. Mira que escribes bonito!
      Un beso también para ti.

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  3. Ánimo!! Entiendo perfectamente esa mezcla de sentimientos que provoca la distancia con los tuyos. No es fácil y debe ser la llegada de la primavera porque estamos todas un poco igual. De la segunda parte...voy a aprovechar cada segundo que todas decís que los niños crecen demasiado rápido y no quiero perderme NADA! Bss

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    1. Pues si estos días tú también andas así, mucho ánimo también para ti!

      No lo dudes… Aprovecha el tiempo a tope!!

      Un beso

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  4. melancoliiiaaaaaaaaaa,vivr asi es morir de amol

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  5. Normal que te lo comas cuando te diga eso, qué rico! Ánimo guapa! estos días melancólicos me parece a mi que tenemos que pasarlos. Un abrazo.

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    1. Pues si, tenías razón, pasaron. Y por suerte quedaron muy lejos.
      Gracias por tu ánimo y por tu visita.
      Besos

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