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jueves, 6 de noviembre de 2014

Luna llena

Después de la tempestad viene la calma. Detrás de las nubes: el sol. Que la felicidad es eso que pasa entre putada y putada. 
Cómo estamos hoy… No sé que pasa. No sé de dónde sale este mal rollo que se cuela por todos los rincones. Me siento como el culo. Si. De esas veces que te cuesta hacer todo. El Currante está de viaje, así que yo me lo guiso y yo me lo como todo. A veces con patatas y otras veces sin ellas. Qué ricas las patatas, eso sigue siento una alegría. Abrir una bolsa y zampártela entera.

El caso es que hoy he apurado en la cama hasta ese momento en el que sabes que como te quedes tirada un segundo más, los cachorros llegan tarde al cole. Así que nos ha tocado hacerlo todo a toda leche. Y eso da mucha pena. Porque mola más hacerlo tranquila, y disfrutar hasta de cuando Currita me dice que se beba el Cola Cao mi tía la del pueblo y Currito me cuenta por enésima vez cómo marcó su último gol… Hasta eso tiene que tener su encanto.

Y después de volar casi en pijama al cole, llego a casa, y como estoy sola pues me da más pena aún, y me entran unas ganas locas de meterme en la cama, pero como ya he tomado café no me voy a dormir ni de coña, así que me he puesto a escribir que dicen que es una buena terapia. Veremos que tal me sienta, porque si no me entiendo ni yo, no es justo pensar que lo vayáis a hacer vosotros. Digo yo. Aunque nunca se sabe, que puede que haya algún tarado que está peor que yo, y vá y me consuela.
También me he puesto canciones de esas que siempre me hacen bailar, pero nada. Me dan una pereza horrible.
Y de repente, cotilleando en Facebook me entero de que hoy hay luna llena. Ahora lo entiendo todo. La luna de las narices, que aparte de ser preciosa e inundar las calles de Miami Beach con el agua fétida de las alcantarillas, hay días que cambia mi estado de ánimo a su antojo. Y me digo:
- Ahí está la respuesta, eres una lunática.

Pero, ¿y ayer? ¿Qué pasó ayer? Ayer no hubo luna llena.


martes, 4 de noviembre de 2014

¡¡Mamá Curra cumple un año!!

¡¡Felicidades Curra!!
¡¡Un añito de vida!! Y parece que fue ayer cuando tímidamente me colé por aquí...

Me gustaría mucho dar las gracias a todos los que me habéis acompañado desde el principio. A los que compartís en vuestras redes sociales, que los hay que no habéis fallado ni una vez, así de increíble es. A los que me animáis a seguir porque os lo pasáis bien y os reís conmigo (o de mi…) A los que me dejáis comentarios tan cariñosos y no tan cariñosos. A los que me habéis ignorado desde el minuto uno. A los incondicionales que os da igual que lo que escriba sea una castaña porque siempre, siempre, me animáis a seguir. Gracias a vosotros hoy Curra es un personajillo, al menos en Miami.




A todos, mil gracias. Espero que la vida os recompense por tanto cariño con una lámpara como la de Aladín, para que todos vuestros deseos se hagan realidad.

Y si, sigo manteniendo mi promesa de hace un año, con escupitajo en mano y todo (por muy cerdada que sea): Paquita, Currito, Currita, el Currante y yo, seguiremos por aquí siempre que me sigáis acompañando.
Os quiero (a algunos más que a otros, supongo que lo entenderéis).

GRACIAS








lunes, 28 de abril de 2014

Mamá ya no duerme sola nunca más.

Ayer por la tarde se fue el Currante de viaje hasta el viernes. Llevaba varias semanas sin viajar y reconozco que se me habían olvidado las rutinas de cuando estoy sola…
Los cachorros están súper acostumbrados a los viajes de su papá. Currito ya sabe que el hombrecito de la casa es él y se tiene que ocupar de las chicas, le encanta sentirse mayor. Y Currita, que creo que es la que peor lo pasa, sabe que aunque hay momentos en los que se muere de ganas de verle, papá siempre vuelve. Y vuelve con regalos.

Así que nos tocó cenar solos y jugar un rato al parchís antes de dormir; palizón de Currito, por cierto.
Llegó la hora de irse a la cama y como ayer no hubo siesta se quedaron fritos en cuanto sus cabecitas tocaron la almohada. Rápido pude ponerme a leer y ver un poco la tele.

Cuando por fin me iba acostar, fui a arroparles y a darles un beso y entonces fue cuando Currito con los ojos cerrados, me dijo:
- ¿Quieres uno? –  y me enseñó a sus inseparables pato y foca con los que comparte sueños desde que nació. 
Tengo que decir que no ha habido un solo día de su vida en el que hayan dormido separados, y ya van seis. Los hemos llevado siempre con nosotros. Incluso cuando volamos, vienen en nuestro equipaje de mano, no sea que nos pierdan las maletas y la liemos. Son sus amigos de toda la vida.
Vuelvo a mi copla.
La verdad es que no sabía si estaba despierto o hablaba en sueños, le contesté bajito:
- No, gracias Currito, sigue durmiendo.
Entonces abrió los ojos, se incorporó y dijo:
- Mami, que papá no está… Así no tienes que dormir solita.

Así es. Me estaba ofreciendo a uno de sus colegas para que no me sintiera sola. ¿Se puede ser mas rico? Me lo hubiese comido.
Ay…, casi me muero de amor. Suena súper cursi, lo sé, pero no se me ocurre mejor manera de explicar como me sentí.





lunes, 24 de marzo de 2014

Jugando a los médicos

Ayer por la tarde mientras Currito y el Currante se tragaban el Real Madrid - Barcelona, Currita y yo nos montamos un hospital con cafetería .
En sólo dos horas tuve anginas, un brazo roto, una herida de 44 puntos en una pierna y ganas de gomitar.
Lo cierto es que nos lo tomamos tan en serio, que al final Currito mandó a paseo a su equipo y vino a salvar a su mamá que, tras pisar una cáscara de plátano se pego el leñazo de su vida y había que hacerle una intervención urgente. Vamos que, con rotulador en mano me pintó una cicatriz desde el tobillo a la rodilla. Y tan feliz.
- A ver ahora como te quitas eso mami, que ese retu verde es de los que no se borran -  me dijo Currito.
- ¡Puez zi ze quita! Con agua y jabón - le replicó Currita.

Después del partido y de tanta enfermedad, el Currante se bajó a los cachorros a la piscina. Me pude quedar un ratito en paz, leyendo sobre Suárez y sobre las marchas del día anterior en Madrid.
Cuando me cansé de tanta historia y tanta frustración, decidí bajar a darme un baño. Cogí las llaves, las gafas de sol, y en un periquete estaba en el ascensor de palique con algún vecino que también bajaba a la piscina.
Reconozco que no noté ninguna mirada extraña ni ningún comportamiento que me hiciera dar cuenta del ridículo que estaba haciendo. Sólo cuando llegue a la piscina y escuché a Currito:
- ¡¡¡Mamiiiii te has dejado la cofia de enfermera!!!
Mierda… Miré hacia el suelo y por supuesto mis pantalones cortos dejaban al descubierto mi súper cicatriz de tobillo a rodilla hecha con retu verde… Así que, como quien no quiere la cosa me quite el sombrerito de enfermera y me tiré al agua. Disimuladamente froté mi pierna para dar finiquito a la cicatriz verde pero, fue peor el remedio que la enfermedad. Si. Cuando salí del agua mi pierda y mi mano parecían las de Shrek, verde que te quiero verde...