Parece
que ya está casi todo en orden. Los cachorros en el cole, el Currante currando
a puntito de pirarse por el mundo, la nevera llena (de lechuga y fruta, ni una
cerveza lo juro), y de momento sólo la intención de volver a clase de inglés y
tal vez a algún gimnasio. Por fin tengo tiempo para leer, para escribir o para
mirar la luna o el cielo azul. Aunque desde que hemos llegado a Miami no lo he
podido ver ni un solo día (nubes de mierda…).
Me
pongo a ello pero nada… Quiero cumplir mi promesa y contaros todas esas
historias que os dije, pero algo me distrae y no sé que es. Será el orden. Será
que me encantaría tener una cervecita a mi vera (con patatas fritas, de las de
toda la vida). Será que hoy las musas han “pasao” de mi y están de vacaciones,
como le pasó a Serrat.
Se
me va la olla. Se va otra vez a España, a lo que dejé allí. Se va de
paseo por la Castellana o a tomar el aperitivo al centro (que aquí ya es la hora).
Se pira dando volteretas por el océano hasta llegar a Huelva, se da un bañito
en ese agua tan helada, se toma unas gambitas y sigue hasta Madrid. Mira desde
el cielo azul la ciudad vacía y baja a seguir paseando por la Castellana.
Después del calor que ha pasado en Miami, pasear por Madrid es una gozada.
